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El líder coach y la gestión del talento

“Quiero sacar tu mejor versión, ese que vos no has visto aún y que yo veo”.

Se ha vuelto una tendencia dentro del mundo organizacional decir que los líderes (supervisores y gerentes) deben hacerle coaching a sus colaboradores.

Pero ¿Qué hace un líder Coach?

Un líder coach, es alguien que tiene la responsabilidad de gestionar y desarrollar a un equipo humano y a la vez conseguir determinados objetivos de negocio.

Ser líder coach supone el gran desafío de cambiar el modelo antiguo de liderazgo, del orden de mando de establecer el qué y el cómo; por un nuevo modelo de preguntas movilizadoras y escucha, en donde el foco del desarrollo no esta sólamente en la acción, sino en un cambio de raiz en las creencias y el mundo emocional del colaborador, involucrando a la totalidad de la persona.

La clave está en ayudar a conseguir desarrollar el potencial y capacidades dentro de la empresa, ayudarles a “ser” su mejor versión, a utilizar sus recursos y potenciales no aprovechados, a facilitarles el camino del crecimiento.

El líder coach: una persona formada con las competencias ontológicas

El Coaching Ontológico busca expandir los límites que la persona o el equipo puedan estar teniendo para alcanzar determinados resultados. Esto lo hace, ayudando al individuo o al equipo a darse cuenta, de cuáles son las interpretaciones y emociones asociadas que le están alejando de su objetivo, acompañándolo a descubrir nuevas formas de observar, que le permitan transformarlas por nuevas interpretaciones y acciones. De igual forma, lo acompaña a diseñar nuevas formas de hacer que lo acerquen a ese objetivo que no logra conquistar.

El objetivo de un Coach es trabajar con las personas para que de una manera práctica puedan mejorar sus resultados, identificando lo que las limita y transformándolo, para expandir esos límites. Mientras que el Líder dentro de una organización tiene como objetivo, cumplir y alcanzar las metas establecidas por la gerencia de la manera más eficaz y eficiente posible, ahorrando costos y maximizando la rentabilidad del negocio.

¿Cuál es la figura que logra fusionar estos dos objetivos?

De esta fusión nace el Líder Coach (Ontológico). Una persona formada con las competencias del Coach Ontológico, capacitado para observar con mayor facilidad lo que le pueda estar sucediendo a sus colaboradores y de generar el clima de respeto y confianza necesarios para ayudarles a coordinar acciones para el éxito.

Estas competencias, le permiten construir visiones compartidas con sus colaboradores, coordinar acciones efectivas, gestionar conflictos e identificar creencias y emociones limitantes en su equipo, transformándolas en otras que los acerquen a la consecución de los objetivos que como equipo establecieron.

Cómo convertirte en líder coach para gestionar talento

  1. Feedback constante – El líder coach aprende a transformar el feedback en algo cotidiano, y a detectar todo el tiempo las oportunidades de mejora, que siempre están presentes. Registrá en lo posible cada conversación y los compromisos/planes de acción asumidos por el empleado.
  2. Escucha empática y activa – Lejos de la idea que la escucha es un acto pasivo, escuchar es un espacio rico para interpretar, reflexionar y generar conexión. La atención pasa a ser el foco desde donde se activan las conversaciones. Mejora tus habilidades de escucha: aquí yacen las claves de la buena comunicación y del conocimiento de las verdaderas inquietudes y mundo de creencias del otro. La capacidad de mantener una escucha activa y comprensiva, haciendo que la persona que que habla se sienta escuchada y comprendida, es fundamental.
  3. Uso de las preguntas poderosas – La mayor parte de los problemas surgen de no darse tiempos de reflexión, ni de hacer y responder preguntas poderosas. La capacidad de realizar preguntas adecuadas a cada momento de la conversación, sabiendo cuando es conveniente realizar preguntas de uno u otro tipo, y sabiendo el motivo por el que las hacemos, es clave para la efectividad de la conversación. No des soluciones, ayuda a que la persona aprenda a pensar por sí mismo/a cómo encontrarlas. Alienta siempre a los colaboradores a plantear soluciones, ideas, alternativas, es decir, a encontrar las respuestas por sí mismos, en vez de estar preocupado en darles la solución.
  4. Permitirse no saber – La comunicación, empatía, inteligencia emocional, pensamiento lateral y las múltiples formas de resolución de problemas son hoy en día competencias de liderazgo más tenidas en cuenta que lo que se aprendió académicamente. El aceptar que “no sé” todo convierte a cada líder coach en vulnerable, lo que representa un excelente trampolín hacia lo nuevo, lo distinto, lo diferente, hacia el aprendizaje. Desde allí se construye la transformación.
  5. Gestiona emociones – Las emociones son la energía que nos predispone a actuar de cierta manera.  Un líder coach sabe interpretar el mundo emocional de sus liderados y de su equipo y empuja a modificar esos estados emocionalos en función de lograr acciones de cierto tipo. Gestionar el clima del equipo no es otra cosa que gestionar su estado anímico.
  6. Confiá y construí confianza – Para poder liderar un equipo es necesario incluir, inspirar y saber apoyar a los demás, lo cual tiene que ver con confiar en las capacidades de los demás, de forma humilde. Tus ideas no tienen por qué ser las únicas o las mejores. Fomenta un clima en tu equipo en el que los colaboradores sepan que se pueden equivocar, crea espacios donde los resultados no esperados se vean como aprendizajes, no como fracasos. De esta manera fomentarás a que salgan de zona de confort y se animen a tomar nuevos desafío.

Cuándo y porqué utilizar el estilo de líder coach

  • En una reunion formal de evaluación del desempeño. En estos casos el estilo es de amplia utilidad, ya que es un momento clave para hablar del gaps en el alcance de objetivos y del desarrollo de nuestros colaboradores.
  • En las reuniones one-to-one. Ya que es un momento clave en el que ayudar a reflexionar y potenciar el desarrollo.
  • Para incentivar la creatividad de un equipo o una persona. Ya que es un estilo inductivo, que saca lo mejor de los demás de dentro hacia afuera, sin imponer.
  • Cuando queremos un vínculo emocional estrecho con nuestros colaboradores sin perder de vista la orientación a resultados.
  • Cuando queremos encontrar las limitaciones y obstáculos al rendimiento en una persona o equipo. Ya que la indagación nos ayudará a hacer una evaluación bastante precisa.
  • Cuando una persona tiene un objetivo pero no empieza a caminar hacia él, necesitando de un pequeño empujón y compromiso hacia la acción.

Momentos en los que el líder coach no es el mejor estilo

  • Cuando tenemos urgencia y poco tiempo para cumplir algo. Aquí estilos más directos como el timonel o el autoritario (si la situación es crítica) serán más efectivos.
  • Cuando tenemos que llamar la atención de alguien para que corrija su conducta. Aquí ser directos y sinceros siempre funciona mejor.
  • Cuando nos encontramos en una situación crítica que pone en peligro a la empresa.
  • Cuando queremos inspirar hacia una dirección clara. Aquí el estilo visionario sería más efectivo.

Acerca de

Matías es licenciado en Recursos Humanos y Coach. Cuenta con amplia experiencia dentro del área de Recursos Humanos en empresas líderes-multinacionales (Alcon-Novartis, Mead Johnson y Nestlé). Su propósito profesional es ayudar a que las personas, equipos y empresas liberen su potencial y alcancen los resultados propuestos. Actualmente se desempeña como Asesor independiente de RH y es socio-fundador de "The Coaching Studio".
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