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Los secretos de la resiliencia: 7 claves para reponernos de la adversidad

Si el 2020 te pareció desafiante, es muy probable que hayas desarrollado mucho más la capacidad de sobreponerte a las dificultades de la vida. Aquí te contamos por qué.

Sin sufrimiento, no hay resiliencia. Así que si el 2020 te pareció desafiante, es muy probable que hayas desarrollado mucho más la capacidad de sobreponerte a las dificultades de la vida. Aquí te contamos por qué.

¿Cómo ha sido tu trayecto desde marzo 2020 hasta acá? ¿Cómo va tu relación con los cambios inesperados, el barbijo, el alcohol en gel, los hisopados y la vida virtual?

Sin darte cuenta, este último año “pandémico” lograste superar obstáculos que jamás hubieras imaginado: desde la impactante noticia de una amenaza global, invisible y sigilosa como el Covid-19 y la pérdida masiva de empleos, hasta la transformación radical de tu casa en oficina, escuela y gimnasio a la vez.

¡Date una palmadita en la espalda! Si estás leyendo esta nota es gracias a tu resiliencia, esa capacidad que te ha permitido recuperarte de las circunstancias adversas del día a día para seguir adelante. Aquí, los secretos de una vida con mayor resiliencia. 

Y tú, ¿cómo reaccionas?

La resiliencia surge cuando nos enfrentamos a situaciones que nos generan sufrimiento, desde desafíos cotidianos hasta eventos más delicados como la muerte de un ser querido. 

La Asociación Americana de Psicología (APA) explica que la resiliencia es “el proceso de adaptarse bien frente a la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas, o importantes fuentes de estrés, como la familia, problemas en las relaciones, problemas de salud graves o estresores laborales y financieros”. Y agrega que recuperarse de esos reveses de la vida implica, además, un profundo crecimiento personal. 

De acuerdo con Jarret Jackson, CEO de la empresa Magpie Insights, que ayuda a los líderes a adaptarse a los cambios, ese proceso de sobreponernos y desarrollar resiliencia puede darse de dos maneras:

1. Sistema de estrés (basado en la fortaleza mental). Cuando surge una amenaza, luchamos. Usamos la energía del estrés para concentrarnos en las tareas que nos ayudarán a recuperarnos, y para ello nos apoyamos en nuestras habilidades. Asumimos que “si nos mantenemos optimistas y nos decimos que podemos hacerlo, lo lograremos”. Este modelo es usado con frecuencia en ambientes de mando y control y en el deporte profesional.

Jackson advierte que, si bien este enfoque “impulsa nuestra confianza por un período de tiempo”, también tiende a desgastarnos, porque nos motiva a actuar impulsados por la adrenalina y el cortisol.

2. Sistema de recompensas (basado en la introspección). Su premisa es “¡no tenemos que ser guerreros para ser resilientes!”. En este enfoque, “la resiliencia consiste en encontrar paz interior y atravesar el desafío siguiendo tus propios términos. (…) Se trata de usar la compasión hacia uno mismo para entender nuestras fortalezas y limitaciones y así elegir qué curso de acción seguir”, asegura el investigador. 

Sostiene que este segundo enfoque es más saludable en el largo plazo, porque nos motiva a alcanzar nuestras metas con la ayuda de tres neuroquímicos: dopamina, oxitocina y serotonina.

  • Dopamina: responsable de la sensación de felicidad que experimentamos cuando reconocen nuestro esfuerzo, aprendemos algo o progresamos en el desafío al que nos enfrentamos.
  • Oxitocina: asociada a los vínculos afectivos. Por ejemplo, cuando colaboramos y nuestros compañeros y jefes nos dan confianza, aumenta la oxitocina. 
  • Serotonina: interviene en nuestra felicidad y bienestar. Sus niveles bajan en períodos prolongados de estrés.

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Redes poderosas

Podríamos pensar que la resiliencia la construimos nosotros mismos, con nuestro esfuerzo por superar los embates, las situaciones que no salieron como las planeamos. Sin embargo, un reciente estudio elaborado por Rob Cross, profesor de liderazgo en Babson College, Karen Dillon, coautora de libros como How Will You Measure Your Life?, y Danna Greenberg, profesora de gerencia en Babson College, reveló que necesitamos el apoyo de otros para poder salir adelante después de una caída.

“Nuestra investigación muestra que la resiliencia no es meramente una característica individual. Podemos nutrir y desarrollar nuestra resiliencia a través de una amplia variedad de interacciones con personas que son de nuestro entorno personal y profesional”, quienes pueden “proporcionarnos empatía o simplemente ayudarnos a reírnos y reafirmar nuestra resiliencia al cambiar la perspectiva y recordarnos que no estamos solos en la lucha”, señalan.

En definitiva, “la resiliencia no es algo que tenemos que encontrar dentro de nosotros mismos: realmente podemos hacernos más resilientes en el proceso de conectar con otros en los momentos más difíciles”, afirman.

Cross, Dillon y Greenberg mencionan el ejemplo de un anestesista que, a raíz del brote del Covid-19, debió asumir de forma repentina la coordinación de un equipo de médicos para hacer frente a los casos de contagios. “No dormía a la noche. Estaba enviando a mi equipo a la batalla sin protección adecuada y sin saber cuántos podrían enfermarse. Había noches y fines de semana en los que algunos colegas me llamaban llorando. Seamos sinceros, temíamos por nuestras vidas”.

Con el tiempo, ese anestesista pudo reducir sus niveles de estrés, recuperar la confianza y tomar mejores decisiones. ¿Cómo lo hizo? Con apoyo. Primero, de su mánager, quien a diario le ponía un poco de humor a la situación, lo que le hacía sentir que estaban en el mismo equipo. Y luego, en casa, donde hablaba con su esposa de lo sucedido e intercambiaban posibles soluciones, mientras que sus hijos le manifestaban cuán orgullosos estaban de su trabajo en el hospital. “Esto me ayudó a ajustarme el cinturón y seguir adelante”, recuerda.

¡7 herramientas clave!

Tener más control sobre nuestras emociones es posible. Jackson lo explica así: “Nosotros pensamos antes de sentir o actuar. Pareciera que no es así, pero para que nuestros cuerpos decidan cómo responder a una situación, nuestro cerebro tiene que darle una dirección. A veces nuestras emociones parecen tan innatas que se nos hace difícil pensar que tenemos control sobre ellas, pero sí lo tenemos”.

Aquí te mostramos las recomendaciones de los expertos para que puedas recuperar la confianza y la sensación de seguridad, tranquilidad y optimismo luego de atravesar una situación desafiante o absolutamente inesperada. 

1. Pon atención a tus pensamientos negativos. Angela Kambouris, coach ejecutiva y fundadora de Angela Kambouris Consultancy, señala que intentar escapar de nuestras ideas y sentimientos negativos en momentos de crisis no hará sino fortalecerlos y amplificarlos, por lo que aconseja hacer prácticas de mindfulness que nos permitan aceptarlos, mirarlos de cerca y nombrarlos sin juicio alguno para luego dejarlos ir. ¡Y escribe! El neuropsiquiatra Arman Fesharaki-Zadeh asegura que tomarse un momento para anotar en papel los eventos del día (dejarlos fluir sin restricciones) te ayudará a procesarlos. 

2. Encuentra propósito y oportunidad. En medio de la tempestad, procura reconocer qué nuevos y mejores caminos te está abriendo esta crisis. La APA recomienda aprovechar este momento de pandemia para encontrar propósito, ya sea haciendo voluntariado, apoyando a amigos o conectando con otras personas y promoviendo el crecimiento personal. Es importante, dice, “preguntarse a uno mismo ‘¿Qué puedo hacer respecto a este problema?’ Si los problemas parecen ser muy grandes para abordarlos, divídelos en partes manejables”.

3. Nutre tu red de contactos. Te ayudará a tener otra mirada respecto a tus dificultades, a fortalecer tu sentido de pertenencia e incluso cambiar tu estado de ánimo. Cross, Dillon y Greenberg afirman que hay dos maneras de cultivar relaciones: 1. Ampliando las que ya tienes, como por ejemplo, al explorar intereses no laborales que puedas tener en común con tus colegas. 2. Conociendo nuevos grupos de personas, tales como “grupos espirituales que nos recuerdan nuestro propósito o grupos afines que te permitan reírte”. 

Por su parte, Mark C. Perna indica en Forbes que “hacer el esfuerzo de escuchar (a otro) no solo le dará un impulso a esa persona, sino que también podría darte una perspectiva fresca de tus propios desafíos”. Y el psicólogo organizacional Tomas Chamorro-Premuzic, autor de Personality and Individual Differences, advierte: “Sin importar lo triste que estés, probablemente te sentirás peor si te quedas solo, pensando en tus penas, que si te fuerzas a ti mismo a socializar”.

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4. Consume contenido saludable. Perna recuerda la popular frase que dice “eres lo que comes” para hacer un llamado de alerta: “Si estás abrumado con pensamientos negativos, rastrea el contenido que estás consumiendo. Tal vez sea un buen momento para cambiar las cuentas de redes sociales o los portales de noticias que sigues por unos más positivos”. 

5. Duerme lo suficiente. Jacqueline Carter, coautora de One Second Ahead: Enhance Your Performance At Work With Mindfulness, señala que “uno de los mayores detractores del desempeño individual y el bienestar es la fatiga”, por lo que sugiere: “Acuéstate a tiempo, evita las pantallas una hora antes de ir a la cama y practica 5 a 10 minutos de meditación antes de dormir”. Por su parte, psiquiatras de Yale Medicine aseguran que irse a la cama a la misma hora cada día nos ayuda a recuperar el control y resetear al cuerpo.

6. Haz algo que disfrutes. Ariadna Forray, psiquiatra de Yale Medicine, recomienda encontrar una actividad que nos permita descomprimir y evitar obsesionarnos con la situación actual de pandemia (o cualquier otra que nos genere incertidumbre o sufrimiento). Desde ver películas, cocinar, leer o escuchar música hasta salir a correr.

7. Confía en el poder del humor. Chamorro-Premuzic hace este gran recordatorio: “Pocas cosas son tan catárticas como la broma adecuada en el momento adecuado. Incluso cuando sabemos que pueden quitarnos todo, aún nos queda nuestro sentido del humor, que es una fuerte señal de nuestra resiliencia”. 

Vendrán nuevos tropiezos, sin duda. Pero tendremos más herramientas para levantarnos rápidamente.

3 factores hacia la resiliencia
Luego de estudiar a los reclutas de la marina estadounidense, David Sluss, profesor de comportamiento organizacional en el Georgia Tech Scheller College, y Edward H. Powley, profesor de gerencia en la Naval Postgraduate School de California, encontraron que las personas solían ser más resilientes en la medida en que tenían cubiertos estos tres temas: 
– Altos niveles de confianza en las habilidades propias
– Rutinas de trabajo disciplinadas 
– Apoyo familiar y social

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Fuentes consultadas

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